"Solamente aquél que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado." FRIEDRICH WILHEM NIETZSCHE


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miércoles, 12 de mayo de 2010

De Magenta y Amarillo



(...yo quiero seguir disfrutando entre magentas y amarillos... y tu?)


Me posiciono en una proposición global,
con ansias de dimensiones totales,
que esté presente
en la distribución de latidos,
las tardes que uno amanece,
el episodio que transforma,
que no quieras si no quieres
que te hable,
la excepción de la norma,
los silencios escritos.

La intención como extensión
d'este posicionamiento
hace que m'extienda
-sin razón o con motivo-
por ejemplo,
de magenta y amarillo,
una tarde cualquiera
del sol y lluvia
(recuerda a primavera):
y verás que todo consiste
en el consentimiento
para uno mismo
de su conciencia.

Contra la inmanencia de muchas presencias
y de algún acto,
yo lo tengo claro:
escuadrones d'estética.
¡ Y que comience la ofensiva
de bombardeos a tus párpados,,
la toma de posiciones
a la entrada y la salida
mi táctica de campo quemado
dentro del bar,
destierros si respiro
y sus consecuencias cuando,
sin saberlo, dan la mano
al enemigo.

Mi posición no la encuentras
-si me quieres búsqueda-
en ningún sitio.
T' encuentra ella
en todos, porque yo
me posiciono siempre
de vacío,
a la espera de verte
y formar lienzo
junto contigo.



Alguna niña, que no cualquiera.

domingo, 7 de febrero de 2010

Versos Náufragos



Quisiera escribirte rayándome el aire
para obtener de tus pulmones la receta
a esta disolución,
y mandar estos versos de agua
sin peligro de inundación.

Los rayos de sol escanean las dilataciones
que proponen cada uno de mis poros
cuando me miras y me hago más grande;
tan grande como tus preguntas
y mis respuestas lo permitan,
tanto como nuestros pensamientos admitan.

Cada piedra d’esta cala exfolia mis ideas
y me descubre alerta.
La sirena la pones tú cuando anuncias
tus intenciones entre adivinanzas;
y te presentas con la fuerza de la roca
y del mar con su templanza.

Lo próximo es saber qué es cada uno:
Si te presentas mar,
capitaneando la olas que tan frágiles
se rompen en las rocas
y se vuelven infinitas esparcidas a todas horas.
Estado líquido que tanto añoras…

O por el contrario,
si eliges un estado más sólido,
de roca, piénsate destino,
porque entonces seré yo la ola que choque contigo,
rompiéndote y naufragando en tus latidos.



Alguna niña, que no cualquiera.

martes, 26 de enero de 2010

Bilbao Sin Amélie



Un constante naufragio d’adoquín
es de lo que t’hablo
observando el litoral que custodia
ambos márgenes:
acantilado urbano,
ensayo sobre la memoria
sin dictado ni
volver a poder imaginarte:
Bilbao sin Amélie,
esta tarde,
a las seis,
donde siempre.

Será bonito el espectáculo…
Llegarás con tres minutos
de retraso
(always ruhsin’, alwayas late)
pero demasiado pronto...
Y me escucharás decir
de todos esos locos
-dispuestos a leerte la mano
e hipotecar mi futuro
a un palmo del tuyo-
que todo está dirigido
a la necesidad del día posterior
-que dice recuerdo…-
y que, también, hace tiempo, ya,
tan sólo fumo para recordar.

Si no te agrada la panorámica
que s’esboza
rota en la pantalla
de tu iris
a tu córnea,
pide tu cuenta y dime, por ejemplo,
que tienes más opciones,
una casa, una llamada
perdida, estanterías empolvadas
bajándose canciones…;
pero, has de saber
que te volveré a preguntar…
y si el justificante quedara excluido
o la demanda decayera junto a mis zapatos
de pies desnudos,
pregúntale a Amélie
por las casualidades
contadas en la cuenta de atras
de mis pasos y tus miradas.


Alguna niña, que no cualquiera.