"Solamente aquél que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado." FRIEDRICH WILHEM NIETZSCHE


martes, 27 de abril de 2010

Imaginando...



Creo que puedo imaginar un mundo sin sol. Sé perfectamente que eso es algo imposible, pero mi mente de niño es perfectamente capaz de proyectar ese inimaginable paisaje en el fondo de mi retina. Hasta hacerlo tan creíble como la mismísima realidad. Creo que puedo, pero estoy seguro de que no quiero. Porque no merece la pena perder el tiempo en un sueño así, sabiendo de antemano como sabemos, que es éste, única y exclusivamente éste, nuestro bien más preciado. Aunque muchos no sean capaces de entenderlo, imaginarlo o recordarlo; curiosos sinónimos estos tres por una vez...

Y, sin embargo, no podría imaginarme un mundo sin luna. Decían hace ya muchos muchos años que la luna y los niños mantenían una relación difícil de explicar; una fascinación mutua alimentada por historias, cuentos y leyendas a lo largo y ancho de este mundo que habitamos desde entonces. No podría y tampoco quiero. Llamadlo capricho si quereis, llamadlo tontería o necesidad. No todo puede explicarse, no lo intenteis. Los niños lo sabemos bien, pobres adultos ignorantes, lo siento por vosotros, de verdad, porque no sabeis todo lo que os perdeis.

Un niño cualquiera.

martes, 20 de abril de 2010

De Siempres y Nuncas




"Because I want it now
I want it now
Give me your heart and your soul
And I'm not breaking down
I'm breaking out
Last chance to lose control

And I want you now
I want you now
I'll feel my heart implode
And I'm breaking out
Escaping now
Feeling my faith erode"


Lo reconozco, a veces me puede el peso de las sensaciones del niño triste. Aunque no haya ningún motivo, ni aparente, ni escondido en mis propias sombras. Que cada uno tiene las suyas...

Y es que yo siempre he sido hasta dolorosamente independiente, que no solitario, aunque en éste, mi propio caso, también podría ser. Ni yo, ni el mismísimo niño triste hemos tenido nunca miedo a la soledad. Es más, siempre hemos sabido disfrutar de ella. Y, en consecuencia, nunca hemos sentido necesidad de nadie. Y digo nadie conscientemente, que sí de mil cosas, de mil elementos; desde la lluvia hasta la música, pasando por el mar o por el verde de mi tierra...

Ahora que muchas cosas están cambiando, poco a poco y para bien, he descubierto, por sorpresa, en mis propios pensamientos esa sensación y detrás de ella, ese miedo. Por suerte, ni soy tonto ni un enfermo y aunque no deje de ser un niño, soy capaz de entenderme a ratos (que ya es mucho decir...).

Soy capaz de entender que te has hecho hasta demasiado importante. Que ahora el niño triste necesita de los ojos de la niña rubia que llevas dentro para estar contento, para sacar de ellos la energía necesaria para continuar su guerra contra la realidad. Y soy capaz de entender que tenga miedo de perderte, miedo de que tú no le necesites como él a ti... Aunque siempre piense en seguir luchando y soñando. A fin de cuentas, algo bueno tenía que tener la locura... y la mala memoria.

Un niño cualquiera*.

*(contento, qué más hace falta? qué necesitas? ;)

domingo, 18 de abril de 2010

Soñar Volando...

... o volar soñando, como tantas otras veces no lo tengo claro... Y la verdad es que si me tocara elegir entre las dos, no sabría con cual quedarme. Seguramente, dice el niño triste, si no puedes elegir puede ser que las dos opciones sean buenas, o que el ideal sea una mezcla de las dos o quién sabe... Claro, que si hay que mezclar... qué mejor que unos versos...




He soñado nuestra sombra más allá del cielo,
para que no te ciegue el sol mientras volamos,
para que puedan jugar con ella tus manos,
y las mías... perderse más allá de tu pelo.

Olvidemos pasados y futuros lejanos,
para y por vivir día a día lejos del suelo,
que nace en tus ojazos dormidos nuestro vuelo,
hacia el sueño... que nosotros mismos dibujamos.

Y que vuele nuestro sueño por valles y montes,
calles y ciudades, que mis ojos nunca te mienten
porque quieren soñar y volar contigo a diario.

Y que recuerde tu sonrisa de niña siempre,
que el cielo no tiene límite aunque el horizonte
se empeñe en decirles a tus ojos lo contrario.



Un niño cualquiera.


PD: He perdido el paréntesis, no sé dónde lo he dejado. Si es que soy un desastre, si alguien lo encuentra, es mío, guardadlo. Ahora que lo pienso... creo que lo perdí en tus ojazos, o en tu sonrisa, o en tus sábanas, o se me cayó desde la terraza... Da igual, niña rubia, ya no me hace falta!

miércoles, 14 de abril de 2010

Tu, El Cielo Y El Mar



"...Y mira que yo soy más de volar, pero contigo me siento como pez en el agua..."

Yo también, pero es que a veces el mar y el cielo se parecen tanto... sobre todo... si se miran con los ojos apropiados...


Peleaban el mar y el cielo por abrazarte,
mientras el niño triste en la orilla sonreía,
recitándole en voz alta a la luna su poesía,
susurrando al viento que soñaba con besarte.

Entre el humo, pasó la noche y llegó el día,
volviste, miniña, a nuestra playa a bañarte,
dejé de ser el niño triste con mirarte,
y cielo y mar entendieron que eras casi mía...

Y allí, felices, no hizo falta más lenguaje,
que compartir sonrisas, abrazos y besos;
miradas, sueños y atardeceres perfectos.

Y allí, aquel día, te escribí estos versos,
cuando dejamos de ser dos, y entre olas salvajes,
nos fundimos, en el más hermoso de los paisajes.



Un niño cualquiera.

martes, 30 de marzo de 2010

Prisionero En El Paraíso

Este podría ser, perfectamente, uno de los capítulos de mi libro...



Aunque pueda parecer extraño viniendo de mi, no recuerdo la primera vez que le vi; para mi memoria siempre había estado, sonriente, en aquella triste esquina de la barra de nuestro bar.

Era un hombrecillo duro, pequeño y tímido. Honrado, amable y sorprendentemente alegre. Su cara se empeñaba en decir que tenía muchos más años de los que realmente tenía. Sus ojos, que había dejado algo muy importante en el lugar que le vio marchar. Y su sonrisa... su sonrisa decía que estaba perdido en medio de otra cultura, de otras costumbres que no alcanzaba a entender del todo, pero intentaba disfrutar a su manera.

Se llamaba Nikolos y era un griego que llegó sin papeles a la tierra prometida y, aunque había conseguido malvivir con el sudor de su frente, su condición de ilegal le había convertido en prisionero en el paraíso. Ironías de la vida. Para colmo, la miseria de sus orígenes más que humildes; la misma que le obligó a buscar un futuro mejor más allá del horizonte, ahora le negaba también su nacionalidad y hasta su propio nombre...

Un día de verano, de esos en los que cuesta respirar, entró en el bar alteradísimo. Recuerdo que sólo estábamos Iñigo (camarero, amigo y niño valiente a jornada completa) y yo, y que hasta nos reímos al ver a aquel buen hombre tan acelerado. La falta de costumbre, supongo.

Conseguimos entenderle que su mujer había encontrado, en algún puerto de su Grecia natal, a alguien lo suficientemente amigo, valiente e insensato (normalmente sinónimos los tres) como para jugarse algo más que sus propias lentejas mirando hacia otro lado justo en el momento apropiado...

Así que había echado mano de todo el dinero que había sido capaz de ahorrar, dispuesto a aprovechar la oportunidad; con la energía de quien sabe que podría no volver a presentarse, de quien, después de haberlo pasado mal, ve su sueño, su propia vida, de nuevo, al alcance de la mano. Sin embargo, la vida volvía a reírsele a la cara; sin nombre, no hay billete de salida. Y su desesperación le llevó hasta nosotros...

Dos semanas después, embarcaba en Barcelona rumbo a su hogar, sin maletas pero con los bolsillos llenos de esperanza. Con mi nombre en la tarjeta de embarque y el suyo esperándole en tierra firme, al final del viaje más largo de su vida, junto con la mujer que no había podido quitarse de la cabeza ni un segundo desde que partiera hacía ya demasiado.

Años después volvió a la tierra prometida, esta vez sólo como turista, un turista especial buscando las marcas que no había podido borrar el paso del tiempo y las huellas de sus propias pisadas volvieron a llevarle a nuestro bar. No coincidimos, pero me contaron que llegó acompañado de su hermosa mujer y de su hijo... que tenía un nombre vasco que no consigo recordar... o sí?


Un niño (triste) cualquiera*.



* en breve camino de Berlín...

jueves, 25 de marzo de 2010

De Lunas, Niños y Romances


(Porque me siento como un niño mirando a la luna...)



-ROMANCE DE LA LUNA, LUNA-

"La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.

En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.

Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.

Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.

Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.

Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.

Cómo canta la zumaya,
¡Ay, cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran
dando gritos los gitanos.
El aire la vela, vela,
el aire la está velando."




FEDERICO GARCÍA LORCA

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Soy consciente de que el sentido que Lorca dio a estos hermosos versos es extremadamente triste y dramático. A nadie que sea capaz de disfrutar estas palabras con los ojos apropiados se le escapará la presencia de la muerte.

Pero mis ojos de niño, que entienden casi demasiado de tristeza, encuentran otro sentido entre estas líneas. De las lágrimas a la sonrisa. Del enfado a la alegría. Como una nueva vida de la mano de la luna. Como volver a nacer...

No digo más, que luego todo se sabe. Perdonad mis ausencias, ya sabéis que soy un caprichoso y que cualquier cosa me distrae. No me lo tengáis en cuenta, cosas de niños...


Un niño (triste) cualquiera.

PD: Aunque esta entrada empiece con un porqué (será casualidad...), aunque tu misma te lo hayas preguntado por un instante, no busques porqués, no nos hacen falta. Sonríes?

martes, 23 de marzo de 2010

Soñando En Verde


A veces, que un día sea inolvidable, es algo en lo que podemos influir, es algo que podemos, incluso, atacar. Y es que muchas veces, sin que ni lleguemos a ser conscientes, nuestros propios ojos, nuestros sentidos, pueden hacer que nos levantemos de la cama sonrientes (aunque hoy, por desgracia, no esté a tu lado) y con ganas de afrontar ese nuevo día en concreto y la vida en general... con los ojos apropiados. Con ganas de afrontar lo que venga y con una sonrisa por bandera, que será, seguramente, la mejor de las banderas. Por lo menos eso piensa el niño triste...

Y dentro de esos mil detalles que nosotros mismos permitimos que influyan, algunos son hasta sencillos. Y más que probablemente, en esa sencillez nace su magia y su influencia. Como echarte de menos entre las sábanas o despedirte al marchar. Como leer una nota o un mensaje al despertar. Como desayunar pastel de arroz. Como... salir del portal y que el semáforo camino del metro esté en verde. A fin de cuentas, ese era mi color, no?

Así que aquí te dejo un regalo. De los que más nos gustan, de esos intangibles que se hacen por el momento y sirven para siempre. Para que sonrías al empezar el día... y el día te devuelva la sonrisa. Por lo menos hasta que pueda ser yo mismo el que te la robe. ¿Sabes que me encanta?




Un niño (triste) cualquiera.


PD: He releído algunas de las entradas de este blog y he disfrutado de nuevo tantas cosas... como un niño pequeño. Mejor dicho, como el niño pequeño que soy. Como los niños pequeños que somos. Ojalá eso no cambie nunca.

lunes, 15 de marzo de 2010

Viviendo Paisajes


(otra de nuestras hermosas señales...)



Mis ojos de niño triste han vivido, viven y vivirán siempre por y para los paisajes. Allí donde puedo sentirme insignificante, donde me siento pequeño y vulnerable. Donde me siento, aunque parezca contradictorio, importante, contento y feliz. Y es que mis ojos siempre han sido capaces de apreciar y disfrutar todos los detalles, desde lo alto de un monte, de un edificio, de un acantilado, desde cualquier lugar… Mirando al valle, a la ciudad, al mar, mirándote…

Y, en otro rincón inolvidable, de esos que guardaba sólo para mis ojos tristes y tú has sabido robarme entre cosquillas, me di cuenta de que, a tu lado es diferente, de que eres tú el paisaje más hermoso, el más mágico de todos los que he vivido. Que me importa bien poco lo que quede a lo lejos, cerca del horizonte… si al girar la cabeza tengo tus ojos, como cuando cierro los míos. Sobre todo si nos quedan ganas… de seguir caminando, sonrientes… el uno al lado del otro.





Un niño (triste*) cualquiera.




* cada día menos triste... es lo que tiene la armonía...

miércoles, 10 de marzo de 2010

Entre Tus Ojos



Me encanta cuando me miras, cuando nos miramos. Desde el principio, quizá incluso desde antes. Me encanta porque te leo y te siento. Me encanta porque a través de tus ojazos, he descubierto, y sigo descubriendo cada día a la niña que llevas dentro, a esa niña que fuiste, eres y siempre serás. Me encanta porque te noto vulnerable y me siento también, vulnerable. Me encanta porque vine a complicarte la vida (a fé que lo he conseguido), pero ni a esa preciosa niña rubia que escondes, ni al niño triste que vive a mi lado, les importa demasiado. Me encanta como me encanta esa primera personal del plural que hemos inventado para nosotros; entre versos, entre canciones, entre tus pinceles y mi humo…

Y me encanta cuando me dices, sonriente, que me brillan los ojos. Porque los tuyos también brillan. Y escucho al niño triste reirse, porque sabe, perfectamente, a qué se debe, cuál es el motivo. Y veo que la niña rubia le devuelve la sonrisa desde el fondo de tus pupilas. Porque los dos son conscientes de que el otro también lo sabe y disfrutan de esa sensación. Como de tantas y tantas otras compartidas. Y es que, a fin de cuentas, esas cosas son las que hacen que esto sea tan especial... & Nothing Else Matters.


Un niño (triste) cualquiera.

lunes, 1 de marzo de 2010

Zoramena

Para ti, rubia; porque, muchas veces, una canción vale más que mil palabras...



"Udaberrixegaz
amets eiten dodan era berien
zure begixekaz,
zure begixekaz amets eiten dot nik.

Nire parte bat ein zara
ukaezine bihurtu jat.
Barruen ikutu nozu
barrurarte sartu zara.

Ta zure ondoan nahi dot
zeuri begire egon
zeuri begire bizi.
Eta noizik behinien
sentitu! zure begixetan
zerue! zabalik dauela
sentitu! zure begiradan
zerueen! zeruen nauela.

Zoramena zara
zoramen hutsa zara niretzako
eta ni, zoratute.
Zoratute nabil zure atzetik.

Pasioak bizten dozuz
desioaren eragina
pasioak bisten dozuz
noiz izango zara niretzat.

Eta nagoen moduen nago
zuri begire beti,
neuretzat nahi zaitut euki,
neuretzat nahi zaitut.
Sentitu! nirie zarela
zerue! zabalik dauela
Sentitu! zure begixetan
zeruen! zeruen nauela.

Zure begixekaz
amets egiten dudan era berien
zure gorputzegaz
zure gorputzegaz ametsetan nago."



Gatibu & Un niño (triste) cualquiera.